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Seguridad alimentaria y nutricional en Brasil


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Publicado en 06/11/12 às 16h45 envie a um amigoenvie a un amigo

Históricamente, hasta después de las grandes guerras mundiales, el concepto de seguridad alimentaria se contextualizaba en el concepto de seguridad y soberanía nacional, especialmente en lo que se refiere a la producción de alimentos en una cantidad suficiente para satisfacer el consumo de la población.

Después de eso, Josué de Castro, con su gran obra Geografía del Hambre, dio inicio a las discusiones que incluían el debate de los problemas nutricionales de la época, el hambre, en el debate más amplio de las cuestiones sociales. Con esta obra, Josué de Castro, una distinguida eminencia en este tema, proyectaba a Brasil en el actual escenario de prospección en lo que se refiere a seguridad alimentaria y nutricional, con una visión más amplia, más allá de los aspectos puramente biológicos de las ciencias nutricionales.

Sin embargo, en la década de los setenta, la Conferencia Mundial de Alimentación de 1974, basada en la crisis mundial de aquel entonces, vuelve a centrar la atención de la seguridad alimentaria en el producto, y no en lo humano. La soberanía alimentaria basada en el simple y cuantitativo cálculo de calorías pasa a ser de nuevo determinante y a delimitar las cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria.

El pensamiento continúa, y lo que Josué de Castro ya apuntaba en las décadas pasadas vuelve, pero, esta vez, para establecerse y auxiliar en la conducción de los conceptos actuales de seguridad alimentaria y nutricional (SAN). Se empieza a hablar de acceso económico como causa de inseguridad alimentaria, los derechos humanos se ven como indivisibles, y he aquí que, en 1986, nace la I Conferencia Nacional de Alimentación y Nutrición en Brasil, que confiere una visión cualitativa a las cuestiones nutricionales. Seguimos en esta conducta y avanzamos nuestras discusiones de forma que, en el nuevo milenio, Brasil despunta en el tema de la seguridad alimentaria y nutricional. Se promueven programas y políticas públicas, y se instaura el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria.

A partir de ahí, Brasil se destaca y, con una visión holística y prospectiva, desarrolla, en el ámbito de una conferencia nacional, la definición más completa de seguridad alimentaria y nutricional, presentada a continuación:

“La seguridad alimentaria y nutricional consiste en la realización del derecho de todos al acceso regular y permanente a alimentos de calidad, en una cantidad suficiente y sin comprometer el acceso a otras necesidades esenciales, tomando como base prácticas alimentarias promotoras de la salud que respeten la diversidad cultural y que sean ambiental, cultural, económica y socialmente sostenibles”1 (BRASIL, 2006)

De acuerdo con la definición de arriba, SAN contempla no solo la erradicación del hambre, sino también el ejercicio del derecho humano a una alimentación adecuada. Esto significa que las personas deben tener acceso a dietas que no solo contengan un aporte calórico adecuado, sino también micronutrientes y otros compuestos de importancia nutricional. Y no solo eso: no solo considera las cuestiones sociales y económicas, sino también las ambientales y culturales en las que los individuos están inmersos; lo que confiere, obligatoriamente, un carácter interdisciplinario e intersectorial a las acciones de SAN, y sitúa a Brasil en la vanguardia en esta área.

Que avanzamos es un hecho. Se ha desarrollado, además, una política pública de SAN alineada a este concepto, lo que ha dado origen a diversos programas sociales. Un sistema de SAN (SISAN) inicia su implementación. A pesar del reciente carácter histórico, surgen los primeros resultados, que demuestran que aún deben superarse grandes desafíos. A pesar del gran avance alcanzado en los últimos tiempos, aún hay mucho que hacer. Hay una consciencia colectiva y unánime en la visión holística y de gran alcance, pero su implementación sigue siendo el gran desafío. Pero hay más desafíos pendientes, como, por ejemplo, conferir un carácter estructural a las medidas hasta entonces de emergencia, con el fin de evitar el asistencialismo. Del mismo modo, la intensificación y consolidación de la intersectorialidad inherente al camino que elegimos a partir de nuestra definición de SAN también está en la lista de deberes. Hacer posible la exigibilidad del derecho humano a una alimentación adecuada, para constituirlo de forma universal, es el ápice de nuestro objetivo. Y todo ello dentro de un contexto de sostenibilidad. Es decir, hemos avanzado, ¡y mucho! ¿Somos vanguardia? Sí, pero con un largo camino por recorrer.

Por Fernanda Abadio Finco, Universidad Federal de Tocantins/Universidad de Hohenheim. Coordinadora ejecutiva del proyecto de cooperación internacional NoPa - Econutrição.
Ganadora del Premio Fundación Bunge 2012, categoría Juventud.

¹Art. 3º de la Ley 11.346 del 15 de septiembre del 2006: Ley Orgánica de Seguridad Alimentaria y Nutricional.

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