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Oralidad: la tradición de guardar recuerdos y contar historias


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Publicado en 03/07/14 às 12h00 envie a um amigoenvie a un amigo

Siempre pensamos en la lengua oral como el sonido que sale de la boca, lo vocalizado, la voz. La voz es uno de los elementos de esta práctica cultural. La lengua oral está presente en todo el cuerpo y afuera de este. En los gestos que hacemos, en los objetos que tocamos y en las tradiciones que mantenemos. Cada sonido y cada gesto marcan, en los cuerpos y en los objetos, la memoria producida en ese momento. Equivocadamente, limitamos la lengua oral apenas a las sociedades tradicionales (indígenas o africanas), en sus momentos rituales. En estas sociedades, la lengua oral es la fuerza con la cual el cuerpo se expresa en sus sentidos más amplios: en el habla, la danza, la forma de caminar, etc.

Durante mucho tiempo, se juzgó a los pueblos sin escritura como “pueblos sin cultura”. Sin embargo, este frágil e infundado concepto cayó por tierra hace mucho tiempo. Los investigadores y estudiosos ya saben que podemos concederle a la lengua oral la misma confianza que a la lengua escrita, cuando se trata de hechos del pasado en sociedades orales. Según Hampâté Bâ, en su clásico texto La tradición viva, los “primeros archivos o bibliotecas del mundo fueron los cerebros de los hombres. Antes de colocar sus pensamientos en el papel, el escritor o estudioso mantiene un diálogo secreto con sí mismo”. Por eso, en las sociedades orales africana, “no solo la función de la memoria está más desarrollada, sino también el vínculo entre el hombre y la palabra es más fuerte. Donde no existe la lengua escrita, el hombre está ligado a la palabra que pronuncia. Está comprometido con ella. Él es la palabra, y la palabra encierra un testimonio de lo que él es. La propia cohesión de la sociedad se basa en el valor y el respeto hacia la palabra”.

Antes de la lengua escrita, las sociedades occidentales también utilizaban la lengua oral como el vehículo fundamental para transmitir reglas, lecciones y costumbres de una generación a la siguiente. En algunas culturas, cualquiera podía transmitir las historias; en otras, solo los narradores especializados podían ejercer esa tarea, como en el caso de África Occidental, con la figura del griot.

Brasil se formó por pueblos que tenían una fuerte cultura oral, principalmente los de raíces indígenas y africanas. Todavía permanecen algunas de esas prácticas en las comunidades más tradicionales de descendientes, así como en tradiciones resignificadas, como las escenificaciones de Bumba-meu-boi y la literatura de cordel, en las cuales se mezclan el acto de escribir y el de recitar.

Poco a poco, en las sociedades modernas, el acto de contar historias fue dando lugar a su lectura. Pero la lectura “en voz alta” también es una práctica de oralidad. La lectura no tiene por qué ser una acción individual. Cuando el acceso a los libros era difícil y la alfabetización, un privilegio de pocos, la lectura era también un elemento aglutinador y colectivo, para divertir e informar. No solo en el interior de la familia, a la luz de velas, lámparas de aceite o candelabros, sino también en las tertulias de las salas “de estar” y quioscos de música de las ciudades.

¿Te acuerdas de tu narrador de historias? Padres, abuelos, tíos, profesores, hermanos... ¿Aquellos que te condujeron por el universo de la fantasía, preparándote para el mundo real? Hoy, sabemos lo mucho que estos momentos marcaron nuestras vidas, no solo por las historias que todavía están en nosotros, sino también por la relación que establecimos con esos narradores. Y esa práctica todavía reposa en nuestra memoria, porque es un importante vínculo con el pasado. Una tradición, a veces, perpetuada. A veces, abandonada.

Por Viviane Lima, historiadora del Centro de Memoria Bunge.

Día de la Conciencia Negra


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Publicado en 20/11/13 às 10h45 envie a um amigoenvie a un amigo

En Brasil, el 20 de noviembre es el Día Nacional de Zumbi y de la Conciencia Negra. En este día, diversas ciudades de Brasil paran sus actividades para reflexionar sobre la historia de los negros en la sociedad brasileña. La fecha, instituida oficialmente en 2011, coincide con la muerte de Zumbi dos Palmares, uno de los líderes de la resistencia negra, del Quilombo dos Palmares, el 20 de noviembre de 1695.

En este día tan importante, les presento a los lectores del blog de la Fundación un artículo de mi autoría, publicado en octubre de 2013 en la revista brasileña O MENELICK 2º ATO – AFROBRASILIDADES & AFINS. La revista está dedicada a la valorización y reflexión acerca de la producción artística de la diáspora africana, así como de las manifestaciones culturales populares y urbanas del occidente negro, con un protagonismo especial para Brasil.

En este artículo, destaco una de las costumbres más representativas de la cultura de gran parte de las comunidades africanas: el uso de máscaras, principalmente las de buey. El texto trata sobre lo que dicha práctica y dicho animal representan para sus gentes, y establece algunas relaciones entre esos significados en África y en Brasil. Lea el texto completo: http://bit.ly/1bN6rg2.

Por Viviane Lima, historiadora del Centro de Memoria Bunge

Protagonismo joven


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Publicado en 13/11/13 às 10h45 envie a um amigoenvie a un amigo

El 5 de agosto de 2013 se aprobó la ley que instituye el Estatuto de la Juventud y que entrará en vigor en febrero de 2014.

Podemos entender el estatuto como el marco legal para instituir y fortalecer las políticas públicas dirigidas a la juventud. Sin embargo, es importante destacar que este instrumento jurídico no será responsable de mejorar la igualdad social entre los jóvenes. Es necesario que la juventud siga buscando y poniendo en práctica lo que refleja su condición: el protagonismo.

A pesar de ser objeto de controversia, la palabra protagonismo sigue siendo insustituible cuando queremos destacar la actuación de los jóvenes dentro del escenario político de sus comunidades. Protagonizar va más allá de asumir un papel destacado: significa entender y participar en los conflictos sociales que conforman nuestra sociedad y que están en un proceso de transformación constante. Presupone ejercer el poder político e influenciar en la construcción de la ciudadanía.

Los jóvenes protagonistas advierten las diferencias y saben que se trata de una condición necesaria para que se establezca el diálogo entre los diferentes actores presentes en el entorno público. Introducidos en la colectividad, los jóvenes se organizan en torno de acciones que tal vez sean pequeñas, pero son las responsables de generar visibilidad y propagar las inquietudes que les rodean.

Estas pequeñas acciones también pueden expresar el potencial de participación política de los jóvenes e indican cómo se pueden alcanzar y compartir los logros sociales. Tal vez el gran desafío no esté en el tamaño de las ideas o iniciativas propuestas por los jóvenes, sino, principalmente, en lo que se está realizando para que estas sean una realidad.

Por Pedro Barizon, coordinador de Proyectos de la Fundación Bunge

La importancia de los libros infantiles para la formación de lectores


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Publicado en 17/06/13 às 10h45 envie a um amigoenvie a un amigo

Cuando me invitaron a escribir sobre este tema, dos cosas irrumpieron en mi mente: la primera, el miedo a escribir algún disparate, ya que no soy una especialista en esa área, sino tan solo una apasionada de la literatura, principalmente de la infantil. La segunda fue la convicción de que los libros no sirven tan solo para formar lectores, sino también para formar gente, gente de verdad.

El principal papel de los libros en la infancia es ampliar nuestros horizontes. Es servir de combustible para la creatividad —que, en la infancia, además, es enorme— y, sobretodo, estimular el pensamiento; mejor dicho, la libertad de pensamiento. El libro tiene que ser nuestra pista de aterrizaje y despegue hacia nuevas aventuras, nuevos descubrimientos. Los niños que reciben estímulos para desarrollar su capacidad creativa y de razonamiento son más felices, se relacionan mejor y logran abstraerse mejor de los dilemas impuestos por la vida, como, por ejemplo, las pérdidas, la ausencia, los desafíos y la falta de amor.

Un niño no necesita una historia lista. Solo necesita una trama para tener la libertad de viajar. Le gusta lo bello, lo lúdico y lo creativo, ya que estos son los elementos fundamentales para que imagine sus historias. Sin embargo, en las librerías solemos encontrar libros que, al acabar de leerlos, nos hacen pensar: ¿pero un niño lo va a entender? ¡Claro que sí! A su manera, claro. ¿Hay una forma correcta de descifrar un libro?

Mi generación —la de un Brasil prácticamente rural— creció de la mano de Doña Benta y sus magníficas historias. ¿Quién nunca se imaginó en las aventuras de Emilia y compañía? Monteiro Lobato sintetizó con primacía el mundo imaginario de toda una generación que soñaba con la llegada de las vacaciones escolares para disfrutarlas en casa de sus abuelos. Actualmente —con un Brasil más urbano— llevamos a nuestros hijos a Disneyland, los ponemos en contacto con otras culturas mucho antes. El acceso a la información es mayor, y el contenido, muchas veces, llega pronto. Por todo ello, los libros son fundamentales para profundizar el pensamiento y, al mismo tiempo, estimular la sensibilidad.

El libro en la infancia no solo forma lectores. Forma gente. Gente que aprende a llorar, a sonreír; a decir la verdad y, de vez en cuando —solo de vez en cuando— a mentir; a emocionarse y a proporcionar al prójimo la emoción de servir.

Por Claudia Buzzetti Calais, directora ejecutiva de la Fundación Bunge

Fudai, tsunamis y gestión de riesgos para el patrimonio cultural


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Publicado en 20/12/12 às 09h30 envie a um amigoenvie a un amigo

Cuando, en la década de los 70, el alcalde de la ciudad de Fudai (Japón) decidió construir un muro de 15,5 metros de altura para protegerla de los tsunamis, a un costo equivalente a 30 millones de dólares actuales, su decisión fue duramente criticada por considerarse un desperdicio de dinero público. El alcalde falleció en 1997, sin haber presenciado nunca el uso de tal barrera protectora... Casi 30 años después de la finalización de las obras, en marzo de 2011, un terremoto de gran intensidad sacudió la región y generó un tsunami, de proporciones similares, que devastó parte de la costa noreste de Japón. Fudai, situada en la zona afectada por el tsunami, donde muchas ciudades sufrieron una gran destrucción, permaneció prácticamente intacta y sin víctimas. Las compuertas del muro se cerraron y bloquearon eficientemente las olas destructivas, lo que dejó claro que era una excelente medida de reducción del riesgo, relativamente insólito, pero catastrófico, de los tsunamis.

Este ejemplo puede aplicarse perfectamente a muchas instituciones patrimoniales, expuestas a riesgos de elevada magnitud que a menudo se desconocen o no se consideran prioritarios, o se pasan por alto por ser relativamente inusuales, por el elevado costo de las medidas de seguridad o por la poca visibilidad o aceptación que supone implantar estas medidas, las cuales pueden ser fundamentales tan solo años después, posiblemente en gestiones subsiguientes. El riesgo de incendio en instituciones patrimoniales, que por lo general suele ser elevado y cuyas medidas de prevención requieren una inversión significativa, ilustra bien esta situación.

Los gestores de acervos culturales, para poder tomar decisiones bien instruidas y eficaces que contemplen la preservación a largo plazo, el acceso y el uso sostenible de estos acervos, necesitan tener una visión completa de todos los peligros que les afectan, así como de la frecuencia o rapidez con la que suelen ocurrir y de su impacto potencial, o sea, en lo que se refiere a pérdidas y daños. Estos peligros incluyen desde eventos catastróficos generalmente menos frecuentes (inundaciones, deslizamientos de tierra, incendios de grandes proporciones, etc.) hasta los procesos graduales y acumulativos de degradación que afectan a los materiales que constituyen los acervos culturales (corrosión de metales, decoloración, debilitamiento estructural por reacciones químicas diversas, biodeterioro, etc.). Una evaluación exhaustiva de todos los riesgos posibles y sus respectivas magnitudes permite establecer prioridades de acción y asignación de recursos, generalmente limitados, para la salvaguarda y la fruición de nuestras colecciones, construcciones y sitios patrimoniales en sus respectivos contextos. Todo ello, a su vez, estimula una gestión más transparente y una mayor integración interinstitucional e intersectorial.

La gestión de riesgos, una herramienta de gestión bien establecida y ampliamente utilizada en otros sectores, como medioambiente, salud, tecnología, economía, etc., y recientemente introducida en el campo del patrimonio cultural, no solamente permite la identificación exhaustiva, el análisis cuantitativo y la priorización de riesgos para un determinado acervo cultural, sino también contempla el desarrollo de medidas eficaces y estrategias sostenibles para la prevención de esos riesgos según su nivel de prioridad. La identificación sistemática y exhaustiva de riesgos para el patrimonio cultural se beneficia del uso de herramientas conceptuales como los 10 agentes de deterioro de acervos (fuerzas físicas, crímenes, agua, fuego, plagas, contaminación, luz y radiación ultravioleta e infrarroja, temperatura incorrecta, humedad relativa incorrecta y disociación) y las capas de envoltura de acervos (región geográfica, entorno, edificio, sala, unidades de almacenamiento, materiales de embalaje y soporte). Los riesgos se identifican según cada agente de deterioro y en las diferentes capas de envoltura del acervo. Para el desarrollo de opciones dirigidas a la eliminación o reducción de riesgos, otra herramienta conceptual utilizada son las etapas de control de riesgos, que incluyen: evitar (la fuente de riesgo), bloquear (los agentes de deterioro), detectar (los agentes de deterioro en las áreas del acervo y sus alrededores), responder (de forma rápida y eficaz a la presencia de los agentes de deterioro) y recuperar (del daño causado, según la necesidad). Obviamente, la prioridad del tratamiento de riesgos es la prevención. Sin embargo, una gestión de riesgos responsable debe prever un grado de redundancia con medidas reactivas, en caso de que las preventivas fallen. Las medidas desarrolladas se evalúan críticamente según criterios de viabilidad, sostenibilidad, relación costo-beneficio, complementariedad o conflicto entre sí, introducción de riesgos colaterales, etc. Esto permite seleccionar con fundamento las opciones más eficaces, cuya implantación puede estructurarse en un plan de tratamiento de riesgos.

La adopción seria y la integración de la gestión de riesgos en nuestras instituciones y órganos patrimoniales seguramente contribuirá a optimizar el uso de los recursos disponibles y a reducir significativamente pérdidas y daños futuros del patrimonio, en especial aquellos que resultan de la falta de información y criterios sólidos de priorización. Para poder traspasar nuestros acervos culturales a las generaciones futuras con la menor pérdida de valor y la mayor accesibilidad posible, es imprescindible evitar las especulaciones y pasar a tomar las decisiones dirigidas a la protección de ese patrimonio a partir de criterios bien definidos y de justificaciones basadas en datos estadísticos y técnico-científicos confiables. Obviamente, la gestión del riesgo implica la gestión de la incertidumbre. No podemos prever el futuro con un 100 % de certeza, pero se pueden hacer previsiones bien instruidas y verdaderamente útiles para orientar las tomas de decisiones y maximizar su impacto sobre la preservación del patrimonio cultural. Es esencial, sin embargo, que los gestores y autoridades estén realmente dispuestos a utilizar esta herramienta, aunque ello signifique realizar acciones poco visibles, aparentemente onerosas y sin resultados inmediatos a corto plazo. Hay que tomar como ejemplo el caso de Fudai y empezar a construir una cultura de gestión de riesgos para nuestros acervos culturales.

Por José Luiz Pedersoli Jr., científico de conservación y especialista en gestión de riesgos para el patrimonio cultural.

Seguridad alimentaria y nutricional en Brasil


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Publicado en 06/11/12 às 16h45 envie a um amigoenvie a un amigo

Históricamente, hasta después de las grandes guerras mundiales, el concepto de seguridad alimentaria se contextualizaba en el concepto de seguridad y soberanía nacional, especialmente en lo que se refiere a la producción de alimentos en una cantidad suficiente para satisfacer el consumo de la población.

Después de eso, Josué de Castro, con su gran obra Geografía del Hambre, dio inicio a las discusiones que incluían el debate de los problemas nutricionales de la época, el hambre, en el debate más amplio de las cuestiones sociales. Con esta obra, Josué de Castro, una distinguida eminencia en este tema, proyectaba a Brasil en el actual escenario de prospección en lo que se refiere a seguridad alimentaria y nutricional, con una visión más amplia, más allá de los aspectos puramente biológicos de las ciencias nutricionales.

Sin embargo, en la década de los setenta, la Conferencia Mundial de Alimentación de 1974, basada en la crisis mundial de aquel entonces, vuelve a centrar la atención de la seguridad alimentaria en el producto, y no en lo humano. La soberanía alimentaria basada en el simple y cuantitativo cálculo de calorías pasa a ser de nuevo determinante y a delimitar las cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria.

El pensamiento continúa, y lo que Josué de Castro ya apuntaba en las décadas pasadas vuelve, pero, esta vez, para establecerse y auxiliar en la conducción de los conceptos actuales de seguridad alimentaria y nutricional (SAN). Se empieza a hablar de acceso económico como causa de inseguridad alimentaria, los derechos humanos se ven como indivisibles, y he aquí que, en 1986, nace la I Conferencia Nacional de Alimentación y Nutrición en Brasil, que confiere una visión cualitativa a las cuestiones nutricionales. Seguimos en esta conducta y avanzamos nuestras discusiones de forma que, en el nuevo milenio, Brasil despunta en el tema de la seguridad alimentaria y nutricional. Se promueven programas y políticas públicas, y se instaura el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria.

A partir de ahí, Brasil se destaca y, con una visión holística y prospectiva, desarrolla, en el ámbito de una conferencia nacional, la definición más completa de seguridad alimentaria y nutricional, presentada a continuación:

“La seguridad alimentaria y nutricional consiste en la realización del derecho de todos al acceso regular y permanente a alimentos de calidad, en una cantidad suficiente y sin comprometer el acceso a otras necesidades esenciales, tomando como base prácticas alimentarias promotoras de la salud que respeten la diversidad cultural y que sean ambiental, cultural, económica y socialmente sostenibles”1 (BRASIL, 2006)

De acuerdo con la definición de arriba, SAN contempla no solo la erradicación del hambre, sino también el ejercicio del derecho humano a una alimentación adecuada. Esto significa que las personas deben tener acceso a dietas que no solo contengan un aporte calórico adecuado, sino también micronutrientes y otros compuestos de importancia nutricional. Y no solo eso: no solo considera las cuestiones sociales y económicas, sino también las ambientales y culturales en las que los individuos están inmersos; lo que confiere, obligatoriamente, un carácter interdisciplinario e intersectorial a las acciones de SAN, y sitúa a Brasil en la vanguardia en esta área.

Que avanzamos es un hecho. Se ha desarrollado, además, una política pública de SAN alineada a este concepto, lo que ha dado origen a diversos programas sociales. Un sistema de SAN (SISAN) inicia su implementación. A pesar del reciente carácter histórico, surgen los primeros resultados, que demuestran que aún deben superarse grandes desafíos. A pesar del gran avance alcanzado en los últimos tiempos, aún hay mucho que hacer. Hay una consciencia colectiva y unánime en la visión holística y de gran alcance, pero su implementación sigue siendo el gran desafío. Pero hay más desafíos pendientes, como, por ejemplo, conferir un carácter estructural a las medidas hasta entonces de emergencia, con el fin de evitar el asistencialismo. Del mismo modo, la intensificación y consolidación de la intersectorialidad inherente al camino que elegimos a partir de nuestra definición de SAN también está en la lista de deberes. Hacer posible la exigibilidad del derecho humano a una alimentación adecuada, para constituirlo de forma universal, es el ápice de nuestro objetivo. Y todo ello dentro de un contexto de sostenibilidad. Es decir, hemos avanzado, ¡y mucho! ¿Somos vanguardia? Sí, pero con un largo camino por recorrer.

Por Fernanda Abadio Finco, Universidad Federal de Tocantins/Universidad de Hohenheim. Coordinadora ejecutiva del proyecto de cooperación internacional NoPa - Econutrição.
Ganadora del Premio Fundación Bunge 2012, categoría Juventud.

¹Art. 3º de la Ley 11.346 del 15 de septiembre del 2006: Ley Orgánica de Seguridad Alimentaria y Nutricional.

Evaluación educacional


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Publicado en 24/09/12 às 10h30 envie a um amigoenvie a un amigo

La educación se puede observar desde dentro y desde fuera de la escuela. La mirada desde fuera es la de los padres que quieren saber si sus hijos están aprendiendo lo necesario para la vida, y la mirada desde dentro es la de los profesores que necesitan saber si sus alumnos han aprendido sus enseñanzas.

La evaluación educacional existe para atender a esas dos necesidades. Por una parte, la evaluación del aprendizaje —llevada a cabo por el profesor—, pretende saber si el alumno ha asimilado las competencias y conocimientos enseñados, y responde a la pregunta: ¿el alumno ha aprendido todo lo que se le ha enseñado? Por otra parte, la evaluación de la enseñanza responde a la pregunta: ¿se ha enseñado lo que se debería haber enseñado?

Voy a hablar tan solo de la evaluación de la enseñanza; menos conocida, muy criticada, pero tan necesaria. Este tipo de evaluación educacional trata de tres problemas: el registro del aprendizaje —hoy el principal resultado de los procesos educacionales—, la equidad educacional y la capacidad de la escuela para producir tales resultados.

El aprendizaje del alumno es la expresión privilegiada de la atención al derecho constitucional a la educación. Sin embargo, un derecho que no se verifica es tan solo una utopía. Por ello, es muy importante el registro del aprendizaje, que solo se puede llevar a cabo cuando se trata de millones alumnos, a partir de diferentes tecnologías, principalmente estadísticas.

Ese registro del aprendizaje se utiliza para verificar si los alumnos han aprendido lo suficiente y para comparar la situación de los matriculados en escuelas o redes diferentes. Pero, asimismo, posibilita el entendimiento de las diferencias de aprendizaje. Cuando se habla de educación básica, se espera que haya variaciones —ya que los individuos no son iguales—, pero las desigualdades entre grupos definidos por criterios sociodemográficos son injustas y se deben combatir.

La tercera cuestión que la evaluación educacional permite estudiar es la identificación de las escuelas que logran que sus alumnos aprendan de forma efectiva, independientemente de sus características sociodemográficas. En Brasil, como reflejo del tiempo en que la escuela no era para todos, persiste el uso de una pedagogía estándar que, con frecuencia, no se adecua a los alumnos reales de la escuela. Ante esa situación es muy importante saber qué escuela tiene buen desempeño, lo que se refleja en el llamado “efecto de la escuela”.

En Brasil, existen diversas iniciativas de evaluación de la enseñanza a nivel federal, estatal e incluso municipal. Esos sistemas, entretanto, no han conseguido informar adecuadamente a la sociedad y a las escuelas del significado de los números obtenidos. Esa falta de difusión de la interpretación pedagógica ha impedido el uso más eficiente de la información generada por las evaluaciones y ha provocado el surgimiento de muchas resistencias.

Por Francisco Soares, miembro del Consejo Nacional de Educación y del Grupo de Evaluación y Medidas Educacionales de la Facultad de Educación de la UFMG (Universidad Federal de Minas Gerais).
Galardonado con el Premio Fundación Bunge 2012 en Evaluación Educacional, en la categoría Vida y Obra.

Patrimonio inmaterial y políticas públicas participativas


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Publicado en 02/08/12 às 17h30 envie a um amigoenvie a un amigo

El concepto de patrimonio inmaterial es reciente. En Brasil, la constitución de una política gubernamental orientada a lo que se denomina patrimonio inmaterial solamente se dio en el año 2000. Pero, ¿qué es exactamente el patrimonio inmaterial?

Según el Programa Nacional del Patrimonio Inmaterial, es el conjunto de bienes culturales —como celebraciones, lugares, saberes y oficios, formas de expresión, maneras de hacer y de vivir— considerados patrimonio cultural brasileño. La UNESCO adopta la expresión "patrimonio intangible" para denominar lo que consideramos patrimonio inmaterial, al que define como "las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas —además de los instrumentos, objetos, artefactos y lugares culturales asociados a todo ello— que las comunidades, los grupos y, en algunos casos, los individuos reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural".

Tanto en el caso de la política de patrimonio cultural brasileña como en el de la UNESCO, el reconocimiento de la importancia de las diferentes manifestaciones culturales parte de las referencias que los propios productores y agentes culturales tienen al realizar sus acciones. De esa forma, al tomar como punto de partida los valores de las comunidades culturales, los asuntos relacionados con el patrimonio inmaterial o intangible incluyen la participación activa de la sociedad civil en la implementación de acciones en favor de la salvaguardia de sus manifestaciones culturales.

La política de patrimonio inmaterial también es el resultado del proceso de democratización de Brasil, que tiene como marco simbólico de referencia la Constitución de 1988. En ese sentido, es una política que se esfuerza por comprender la participación social a partir de su realización. Si lo que determina el significado del patrimonio cultural de naturaleza inmaterial son los valores de los propios grupos culturales, también los modos de ejecución de las acciones de salvaguardia de ese patrimonio deben incluir las consideraciones de esos grupos y de la sociedad brasileña en su totalidad.

Por ello, la política de patrimonio inmaterial enfrenta el desafío de establecerse como una política pública en toda regla, con la inclusión de los poderes públicos, las iniciativas privadas y la sociedad civil actuando en conjunto para implementar, efectivamente, una política participativa.

Por Simone Toji, graduada en Ciencias Sociales por la Universidad de São Paulo y magíster en Antropología y Sociología por la Universidad Federal de Río de Janeiro. Actualmente, trabaja en el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN) de São Paulo.

Voluntad y compromiso mueven la acción voluntaria


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Publicado en 29/11/11 às 15h00 envie a um amigoenvie a un amigo

Tradicionalmente, el voluntariado se vinculó al asistencialismo, a la filantropía y a un trabajo desarrollado esencialmente por las damas de caridad de la sociedad.

Sufrió gran influencia religiosa, ya que la caridad es considerada una virtud. En los últimos años, el voluntariado pasó a ser visto como una acción dirigida al bienestar común, impulsada por diferentes causas sociales.

Actualmente, en Brasil, el voluntariado va mucho más allá de la compasión y de la solidaridad. Constituye una gran fuerza de movilización social capaz de articular recursos y promover el fortalecimiento de las organizaciones, con miras a la inclusión social y a una mayor equidad social.

Aunque el voluntariado empresarial brasileño todavía se concentra en atender a las poblaciones de riesgo, su tendencia es involucrarse en la promoción de la ética y de la ciudadanía. Hay una preocupación con temas ligados a la educación, medio ambiente, salud, cultura, defensa de derechos, además de la ética y de la responsabilidad social.

Con los desafíos impuestos por la recesión mundial, el voluntariado parece haberse fortalecido.

La cuestión de la responsabilidad social se configura como una tendencia en la evolución del voluntariado empresarial. La aceleración del proceso de globalización exige acciones y compromiso con la comunidad, que van mucho más allá del aspecto económico. El voluntariado es una gran fuerza de movilización social y la tendencia es ampliar cada vez más el impacto estratégico sobre la comunidad, debido a su capacidad de transformación de la realidad social.

En este 5 de diciembre, instituido por la ONU como el Día Internacional del Voluntario, debemos resaltar la importancia que el voluntario adquiere con su actuación, contribuyendo —movido por su entusiasmo y energía, con sus habilidades y aptitudes profesionales y personales— para la creación de una sociedad cada vez más justa e igualitaria.

Por Cecilia Carvalho, coordinadora de proyectos sociales de la Fundación Bunge

El reto de ampliar e integrar


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Publicado en 26/09/11 às 15h30 envie a um amigoenvie a un amigo

La inversión social de los institutos y fundaciones vinculados al sector privado se enfrenta a un reto importante: dirigir las acciones para el desarrollo de los territorios donde las unidades de negocio están instaladas, evitando lo que llamamos fuga del crecimiento económico.

¿Se han preguntado lo que representa, en términos de costo para una empresa, la contratación de empleados de las regiones alejadas de las plantas? ¿O lo que significa la búsqueda de proveedores en otros estados para el mantenimiento de las máquinas, por ejemplo? Cuando eso ocurre, significa que esa comunidad no tiene sentido comercial para la empresa, porque los recursos que puede ofrecer son escasos y se limitan, a menudo, apenas a los recursos naturales. Por otro lado, también significa que la empresa no tiene sentido para esa comunidad, ya que no consigue generar empleos e impuestos, aumentar el ingreso per cápita y atraer a nuevos inversores, por ejemplo. Esa relación pasa a ser depredadora e insostenible, ya que un buen negocio es aquel que favorece a todas las partes involucradas.

Traduciendo, cuando la empresa, a través de sus institutos y fundaciones, define de manera integrada con los municipios las inversiones en salud, educación y desarrollo de emprendedores e infraestructura, no sólo está colaborando con el desarrollo de las localidades donde opera y contribuyendo con la calidad de vida de la población local, sino que también está ampliando el desarrollo del negocio, pues aumenta la capacidad de atracción y mantenimiento de la mano de obra, la posibilidad de contar con proveedores locales y, principalmente, contar con funcionarios de la región.

En el interior del estado de Tocantins, la Fundación Bunge está trabajando con ese modelo de inversión social con el Proyecto Comunidad Integrada, desarrollado en los municipios de Pedro Afonso, Bom Jesus do Tocantins y Tupirama. Se trata de un programa de desarrollo territorial sostenible, que abarca la realización de diagnósticos y estudios socioeconómicos, además de un Plan de Gestión Integrada, con el fin de orientar la inversión social privada, en forma articulada e integrada con las comunidades y las necesidades de cada territorio, con acciones desarrolladas en tres frentes: relaciones con la comunidad, desarrollo humano y social y apoyo a la administración pública. Todo ese trabajo es planificado y coordinado con lo que llamamos de Grupo de Trabajo Consorciado. Son los representantes de las comunidades locales que nos ayudan a definir e implementar las mejoras que desean para sus regiones.

Y es erróneo pensar que las comunidades no saben mostrar los caminos, subirse las mangas y decir lo que quieren. Lo que les falta es la oportunidad.

Por Claudia Buzzetti Calais - Directora Ejecutiva de la Fundación Bunge

Importancia de la memoria para la gestión de empresas en los siglos XX y XXI


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Publicado en 29/08/11 às 10h45 envie a um amigoenvie a un amigo

En escenarios estables, cuando las empresas eran definidas y dirigidas como una máquina, la memoria empresarial era importante para el registro de la historia, para guardar y repetir, porque la estabilidad del escenario garantizaba que el futuro sería la proyección del pasado. Era nice to have. Fue así hasta fines del siglo XX.

Escenarios inestables e imprevistos imponen la capacidad de adaptabilidad ágil para que las organizaciones garanticen su perennidad, o sea, cuando el futuro deja de ser la proyección del pasado, la memoria empresarial tiene que ir más allá del registro del pasado y garantizar la conciencia de la identidad de la empresa como un sistema vivo en evolución, que aprende y se adapta a lo largo del tiempo. Es un must have.

De esa forma, en el siglo XXI la memoria empresarial pasa a ser garantía de continuidad y cambio, como la memoria humana: una relación en el tiempo que genera una identidad viva capaz de actualizarse rápidamente en escenarios nuevos e imprevistos, competencia estratégica que tiene impacto enorme en el valor de mercado de la organización, porque eso significa que tiene condiciones de dar garantía de entregas futuras en escenarios de futuro incierto.

Tiempo y memoria no tienen importancia estratégica para empresas-máquinas, pero son vitales para empresas-sistemas vivos.

Por Ricardo Guimarães, presidente de Thymus Branding y reconocido como pionero del concepto de Branding como abordaje de gestión para empresas en mercados en constante transformación.

Construcciones Sostenibles


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Publicado en 10/06/11 às 14h15 envie a um amigoenvie a un amigo

Los edificios - en su forma, usos y funciones - son parte de un contexto socio-económico-cultural que está cambiando constantemente. Desde la adecuación de la vivienda provocada por la revolución industrial, nuevos conceptos de construcción vienen siendo presentados, considerando salud, funcionalidad, flexibilidad y procesos constructivos.

Debido a recientes acontecimientos históricos, como los actuales debates sobre los límites de crecimiento del planeta, los proyectos de construcción pasaron a incorporar más un aspecto: el de la sostenibilidad. Después de todo, en la actualidad, alrededor del 40% de la emisión mundial de gases de efecto invernadero están vinculados a la construcción civil.

La comprensión sobre el llamado desarrollo sostenible (y el propio concepto de sostenibilidad) cada día obtiene más alcance. Ella ya no se limita al problema del calentamiento global o a la participación energética proveniente de la construcción civil. Por lo contrario, cada sector económico está llamado a presentar su contribución, por lo que es cada vez más común la organización sectorial de cámaras técnicas sobre el tema. La pena debido a la omisión tiende a ser severa, con posibilidad de fuerte disminución en la actividad socioeconómica global.

En el caso de la construcción de espacios para vivienda o servicios de menor complejidad (como escuelas que no requieren aplicaciones especializadas), es posible la reducción de al menos un 20% de las emisiones a través de la aplicación de conceptos de racionalización de materiales, energía y recursos. La creación de un proyecto conceptual pautado por aspectos de sostenibilidad, incluso antes del proyecto arquitectónico, tiende a optimizar esos resultados.

Una experiencia positiva en ese sentido es el proyecto de escuela sostenible para la fundación Bunge, desarrollado por la oficina Indio da Costa AUDT con nuestra consultoría. A partir de una conceptualización clara y pre-definida, fue posible, sin olvidar las premisas de confort y calidad, llegar a un proyecto que genere un mínimo de cargas residuales durante la implantación y el uso (residuos sólidos, gases de efecto invernadero, efluentes líquidos, energía, mano de obra y mantenimiento). En el proyecto conceptual de la escuela, abordamos los siguientes aspectos:

• Balances de masa y energía sobre el edificio, definiendo potenciales de reducción de emisiones residuales de gases, consumo de energía y efluentes líquidos;
• Materiales de construcción apropiados, respetando aspectos de la sostenibilidad;
• Optimización del uso de recursos naturales mediante la mejora de la relación del edificio con el medio ambiente (agua y energía);
• Minimización de las emisiones - gases de efecto invernadero, emisiones gaseosas, efluentes líquidos y residuos sólidos;
• Confort y calidad.

En el resultado final alcanzado por el concepto, hemos logrado una reducción del 50% con respecto a los edificios comunes en los índices de emisión de gas carbónico para la ejecución del edificio-escuela - resultados efectivamente prometedores. Esa diferencia muestra que es real la posibilidad de reducir las emisiones en la construcción civil, siempre que se adopten nuevos modelos de edificaciones, contribuyendo en gran medida a reducir el calentamiento global.

Por Renan Lindner, Ingeniero Químico de OA Engenharia
Colaboración: João Maró, Arquitecto de la oficina Indio da Costa AUDT

Derecho de Autor en Medios Digitales


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Publicado en 25/04/11 às 10h45 envie a um amigoenvie a un amigo

¿Por qué proteger los derechos de autor? Para premiar el esfuerzo de aquellos que crean, sea en el ámbito del reconocimiento (derecho moral) o de la remuneración (derecho de propiedad). Pero ¿tiene sentido proteger la producción durante toda la vida más 70 años después de la muerte? Si pensamos en un momento donde sólo se valoraba el resultado de un trabajo después de la muerte del autor, sí, tiene perfecto sentido. ¿Pero ahora, en la Sociedad Digital, que se caracteriza por el fenómeno de la inmediatez?

Los derechos de autor tienen dos facetas que a veces están en conflicto. La de aquellos que crean y los que utilizan la obra creada. En este sentido la ley torna quien usa responsable por comprobar la exactitud de la obra. Es decir, obtener contenido de Internet, sin saber se está protegido, sin saber si es legítimo o no, crea un riesgo legal para aquellos que lo toman. Sobre todo si se aplica en una situación profesional, o la publicidad corporativa.

Las escuelas tienen que enseñar más sobre Derecho de Autor y Derecho de Imagen, ya que los jóvenes están haciendo investigaciones y tareas basadas en búsquedas en Internet. Por lo tanto, debemos aprender a enseñar cómo usar el contenido de la manera correcta, para evitar la práctica del plagio, la piratería o el uso no autorizado de derechos de imagen, hasta porque es un derecho más restrictivo.

Cuando uno hace uso de contenidos digitales es importante analizar los siguientes indicadores:

- Cómo se obtuvo (el origen)
- Finalidad de uso (finalidad clara, objetiva y legítima)
- Contexto (insertarse correctamente)
- Ámbito de aplicación (cuál es la audiencia)
- Tiempo (cuál es la duración deseada - ¿puede perpetuarse?)

Si usted tiene preguntas sobre el origen del contenido, si puede tener una adición legal intrínseca (como se hizo), se debe evitar su uso de manera amplia e ilimitada en el tiempo. Una cosa es citación en clase, sólo como referencia académica, donde el contenido no es la parte principal. Otra cosa es reunir todo el material basado en el contenido y aún distribuirlo. Citación es diferente de distribución. Incluso las instituciones que promueven la cultura deben ser muy cuidadosas, especialmente con los riesgos relacionados con los derechos morales del autor (no citar la autoría propiamente dicha).

Para evitar riesgos para quien utiliza, debemos tratar de confirmar el contenido digital en más de una fuente. Si se trata de una citación en la Wikipedia, a ver si en otro sitio, la información sería la misma. En el caso de uso de fotos, principalmente de personas, hay que tener mucho cuidado, ya que la búsqueda en la web, en general, produce resultados que ni siquiera tienen derechos de autor (por ejemplo, versión licenciada Creative Commons ), pero puede ser que la persona fotografiada o filmada no permitió, a pesar de la presencia en Internet. Sobre todo si la imagen es de un menor de edad (18 años), porque entonces, por el Estatuto de la Infancia y la Adolescencia y el Código Civil en vigor, se necesita un permiso por escrito y formal de los tutores legales.

Es común encontrar contenidos digitales interesantes y no estar seguro de la autoría. Cuando esto ocurre, siempre debemos mencionar "autor desconocido". Y utilizar el contenido de esta manera hasta que alguien alegue y confirme la autoría. Siempre que mencionar la fuente, se debe poner el enlace completo, fecha y hora, además del nombre del autor, pues, el contenido cambia en Internet y lo que es importante es lo que apareció en el momento de la recolección del contenido. Quien utiliza el contenido tiene que aplicar las mejores prácticas para evitar riesgos legales, que no sólo pueden dañar la reputación, sino también generar pérdidas financieras - las reclamaciones relacionadas con la infracción de derecho de autor o de la imagen en Brasil fueron entre R$10.000 y R$100 .000 reales.

Por Dra. Patricia Peck Pinheiro, Abogada especializada en derechos digitales (Twitter: @patriciapeckadv)

Érase una vez... y siempre será


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Publicado en 05/04/11 às 10h30 envie a um amigoenvie a un amigo

Según el Diccionario Houaiss de la lengua portuguesa, el voluntario puede ser definido como “alguien que se dedica a trabajar por propia voluntad, prestando ayuda cuando sea necesario.” Más que eso, ser voluntario es tener disposición para compartir tiempo y conocimiento basado en la experiencia que cada uno aporta.

El voluntariado es el rescate de algunos de los valores esenciales de la esencia humana, y el rescate del valor cultural del trabajo – que no tiene nada que ver con una forma de asegurar la supervivencia, pero con una forma de contribuir al bien de la sociedad.

Hay muchas razones que llevan a las personas a realizar trabajos voluntarios. Desde la voluntad de ayudar a resolver los problemas y las desigualdades sociales, por medio de la caridad y ayuda a otros animadas por muchas religiones, la necesidad de sentirse útiles y valoradas, por el deseo de hacer algo diferente en el día a día, o incluso para devolver toda la ayuda que han recibido en el pasado.

El hecho es que no hay mayor recompensa que el labor altruista. La experiencia de ofrecer sus esfuerzos y su experiencia para una causa mayor, sin exigir nada a cambio, es enriquecedor, genera crecimiento personal y también profesional. Nada sustituye a la satisfacción de saber que usted está contribuyendo para hacer el mundo más humano, justo y solidario, menos desigual y con más oportunidades para todos y por esta razón, algunos dicen que, una vez que una persona tiene un trabajo voluntario no consigue parar.

Un tipo cada día más común de trabajo voluntario es el llamado voluntariado corporativo, donde la empresa reúne a voluntarios entre sus empleados en torno a un objetivo común, con enfoque, objetivos y resultados esperados. Con este norte, y con el compromiso de participación personal de cada voluntario, el trabajo se convierte más eficiente y la empresa es capaz de lograr resultados y hacer diferencia en la sociedad.

Fundación Bunge invierte y cree en el voluntariado corporativo, a través de proyectos tales como la Comunidad Educativa, programa de escuela sostenible que combina el trabajo voluntario con la formación empresarial de los educadores. Por lo tanto, contribuye con la formación de estudiantes ciudadanos, capaces de leer y escribir, conscientes de su papel en el presente y comprometidos con el futuro.

Entre 08 y 10 de abril, la Fundación Bunge llevará a cabo la V Reunión Nacional de Voluntarios – Comunidad Educativa. El tema de la reunión es “Érase una vez y siempre será”, que recupera precisamente la esencia del voluntario - el poder de hacerlo realidad, la conciencia de que, a través de su historia, estará ayudando a escribir otras historias y pasando a formar parte de ellas.

La Reunión es una de las acciones previstas para el año 2011, con el objetivo de estimular el espíritu de voluntariado entre sus empleados. El objetivo de la Fundación Bunge es aumentar entre un 20 y un 30% el número de voluntarios de la Comunidad Educativa.

Por Cecília Carvalho – Coordinadora del Comunidad Educativa

Cyberbullying


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Publicado en 28/02/11 às 15h30 envie a um amigoenvie a un amigo

Actualmente, vivimos en la Era de la Información y del Conocimiento, donde la tecnología se hace presente en la vida de miles de personas de diferentes franjas etarias. El fácil acceso a la tecnología y el mal uso de estos recursos viene abriendo puertas para un tipo de agresión llamado Cyberbullying.

El cyberbullying o “bullying virtual” es una modalidad del bullying que utiliza los medios de comunicación más modernos y con la más avanzada tecnología para molestar, humillar y maltratar a sus víctimas, que la gran mayoría de las veces son adolescentes. Un tipo de violencia silenciosa, que a los ojos de algunas personas parece inofensiva, pero que puede traer serias consecuencias para quien la sufre.

El cyberbullying viene ganando la preocupación de padres y profesores, debido a las consecuencias devastadoras y a la multiplicación del sufrimiento que causa a sus víctimas, teniendo en vista que este tipo de violencia pasa las fronteras de la escuela y los puntos de encuentro y convivencia entre los jóvenes y adolescentes. Lo que ocurre es que, en el cyberbullying, las víctimas no logran identificar a su agresor, que hace del secreto de su identidad un poderoso aliado para sus maldades.

Lo que los profesores y padres necesitan comprender es que las consecuencias psicológicas de este tipo de violencia son incalculables. Un adolescente víctima de cyberbullying no tiene como salir ileso de las maldades involucrando  su nombre e imagen en la red mundial, frente a la sociedad y la familia. Dependiendo del grado de las agresiones, su autoestima se verá afectada, envuelta por sentimientos de miedo y ansiedad, pudiendo hasta incluso desarrollar cuadros depresivos, compromiso del aprendizaje y aislamiento social.

Podemos observar que este tipo de agresión viene creciendo cada día en diversos países y, como manera de prevención y concientización, la escuela, los padres y los educadores precisan unirse, desarrollando estrategias de enfrentamiento para este tipo de agresión.

Cabe a la escuela proporcionar a sus educadores el conocimiento necesario por medio de capacitación continua, para que sean capaces de identificar, intervenir y prevenir el bullying, sea él por medio de la tecnología o no. La escuela no puede omitirse y debe estar munida de todas las informaciones sobre la agresión, para que pueda resolver los casos y  no correr el riesgo de derivaciones e intervenciones equivocadas. Esto puede ser hecho en alianzas con órganos competentes, como el Consejo Tutelar y la Fiscalía de la Infancia y Adolescencia.

A los padres, les queda la misión de orientar a sus hijos  sobre el uso consciente de la tecnología a partir de la formación de valores y respeto al prójimo. Monitorear el uso de internet y de los equipamientos utilizados por el adolescente es una forma de defender las víctimas del cyberbullying y también de intervención si su hijos es el agresor.

Por Denise Marcon, Psicóloga y Tutora del Portal Educación.

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